Piel sana y saludable

Te ayudamos a mantener sana y saludable la piel de tu bebé

La delicada piel del bebé requiere de cuidados constantes para evitar su irritación. Como la piel de los peques es más fina que la de un adulto, entre 40 y 60 veces más delgada, pierde agua y calor con facilidad. Además, es más permeable a las sustancias de los productos que se apliquen sobre ella, por lo que conviene utilizar productos específicos para su piel. No debemos recurrir a productos especiales, salvo que aparezca algún problema. En estos casos no hay que alarmarse, pues es normal que aparezcan rojeces o descamación, motivadas por diferentes motivos, desde la típica irritación del pañal hasta la dentición.
No obstante, para evitar problemas y mantener su piel protegida y saludable te recomendamos tengas presente los siguientes consejos.

Limpieza
Una correcta higiene del bebé es importante para la salud general y la de la piel, ya que el bebé se mancha constantemente y también suda. Pero su lavado debe hacerse con cuidado, con baños de agua tibia sin jabón y una esponja natural. En caso de utilizar algún producto de limpieza debemos recurrir a uno específico para bebés, de pH 5.5, sin perfumes y testado, que se aplicará en el agua del baño. Lo ideal es usar productos sin jabón que podremos encontrar en nuestra farmacia habitual.
Para la limpieza de manos o de la cara a lo largo del día lo mejor es utilizar un pañito humedecido con agua. En caso de recurrir a las típicas toallitas estas deben ser específicas para el cuidado de bebés. El poder higiénico de estas toallitas suele radicar en productos que no son aptos para su piel, por lo que es muy recomendable consultar a nuestro farmacéutico antes de decantarnos por esta opción.
Especial mención requiere la higiene del culito, ya que junto con los genitales es la zona más delicada. El lavado será igual que para el resto del cuerpo, pero poniendo énfasis en los pliegues, donde puede acumularse suciedad. Una vez hayamos acabado hay que secarle bien, con una toalla de tela limpia y suave.

Hidratación
Además de limpia es importante que la piel quede hidratada. Para ello basta con usar aceite corporal o crema hidratante, específicos para el bebé, tanto para el cuerpo como para las zonas delicadas, ya que no es necesario aplicar ningún producto especial, salvo que aparezcan irritaciones en la piel o escoceduras.
Los efectos secundarios del uso del pañal y el contacto con la orina o las heces nos obligan a mantener permanentemente hidratada la zona tras su limpieza, evitando con ello la descamación, aparición de rojeces e irritaciones o, incluso, picores.
En caso de que aparezcan problemas en la piel usaremos productos específicos que nuestro farmacéutico nos podrá recomendar según la dolencia de que se trate. Ante la clásica dermatitis del pañal, aplicaremos una fina capa de crema por la zona dañada. En estos casos, las pastas al agua son ideales, porque están diseñadas para crear una capa que aísla la piel de la humedad y calma la irritación.

Protección solar
Si bien el sol es fuente de vitamina D, necesaria para el normal desarrollo del bebé, tenemos que tener mucho cuidado de no exponerle directamente, especialmente en la playa o lugares soleados. Precisamente la delicadeza de su piel hace que se queme rápidamente. Para evitarlo lo mejor es que esté completamente vestido. En zonas soleadas o calurosas debe ser ropa de fina de algodón, que transpire y le cubra, incluida la cabeza, con una gorrita. Además, podemos usar protectores solares específicos para el bebé, aplicados en las zonas de piel que no queden cubiertas, como la cara, cuello y manos. Aún con estas precauciones no debe quedar expuesto al sol.

La ropa
Como la ropa es algo que está en permanente contacto con la piel de nuestro bebé también debemos prestarle mucha atención. Debemos comprar tejidos de algodón, suaves y transpirables, de manera que esté cómodo pero abrigado cuando haga frío, y más ligera para que esté fresco los días de calor. Esto es aplicable no sólo al vestir, sino al dormir, incluida la ropa de cama.
Además debemos mantenerle siempre con ropa limpia, procurando que el lavado de la misma no se haga con el resto de la colada, sino con jabones neutros y sin usar suavizantes ni perfumes, ya que los residuos que estos puedan dejar en la ropa lavada pueden irritar su delicada piel.

Uso del pañal
Especial atención requiere el cambio del pañal. Lo ideal es cambiarle a menudo y aprovechar ese momento para asearle bien. Y si es posible, dejarle unos minutos con el culete al aire para permitir que la piel transpire y se oxigene. En cuanto al pañal, se aconseja elegir un modelo muy absorbente, por si no podemos cambiarle justo cuando lo necesite. También habrá que ser cuidadosos con la talla ya que un pañal pequeño puede apretar y rozarle en las piernas o la tripita.
Existen falsos mitos sobre la alergia a los pañales, pero hoy en día la mayoría de los que podemos encontrar en nuestra farmacia están hechos con sustancias hipoalergénicas. Tampoco es verdad que los pañales de tela vayan a ser mejor, pues la irritación o la dermatitis del pañal vienen producidas por el contacto de la piel con las heces y la orina, no por el pañal en sí. Por tanto, un pañal desechable es una buena opción, ya que su capacidad de absorción favorece que el niño permanezca seco hasta el cambio de pañal. Esto no significa que podamos dejar al niño constantemente con el mismo pañal. El bebé suda y, aunque no haya ensuciado el pañal, es recomendable cambiarlo de vez en cuando y no reutilizar pañales limpios pero ya utilizados.

Redacción
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