El sol, con protección

La Academia Española de Dermatología y Venereología nos ofrece unos prácticos consejos para el uso correcto de los protectores solares.
Con la llegada de la primavera y el buen tiempo intensificamos las escapadas a la montaña o la costa, y vuelven los interrogantes de siempre sobre la idoneidad de utilizar la protección solar que nos sobró del verano, si hay que aplicar la protección antes de salir de casa, si el sol “pega” lo suficiente como para usar crema… la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) nos resuelve todas estas dudas con prácticos consejos para usar correctamente los protectores solares. Consejos que sirven para todas las estaciones del año, ya que como recuerda la AEDV, lo recomendable es usar protección solar todo el año, especialmente en pieles sensibles como la de los niños.
El doctor José Carlos Moreno, miembro de la AEDV, nos aclara la primera dura que siempre nos planteamos ¿es verdad que los protectores solares caducan? El especialista asegura que “todo compuesto químico tiene un periodo de eficacia, pero pasado un tiempo sufre, como ocurre en cualquier medicamento, una etapa de descomposición en el que pierde eficacia”. Asimismo incide en que estos productos no requieren condiciones especiales de conservación, pero una vez abiertos deben usarse en esa temporada, ya que pierden eficacia de un año para otro. No obstante, hay que tener en cuenta la fecha de caducidad y el PAO (Period after openning, período después de abierto). El dermatólogo explica que el primero es el periodo máximo en que puede emplearse con eficacia un producto determinado, se abra o no. El PAO, en cambio, es el periodo en el que el producto pierde utilidad desde el momento en que se abre. Pasado este tiempo no es que el producto sea dañino, sino que pierde eficacia. Si por error se utiliza un protector solar caducado asegura que “lo habitual es que pierda eficacia, pero no produce daño en la piel salvo los derivados de una protección solar inadecuada”. Así, si está caducado, no hay que utilizarlo con más frecuencia para obtener la misma efectividad, sino que “debemos desechar su uso”.

¿Cuánta protección debo aplicarme?
La doctora Elia Róo, también de la AEDV, nos explica que para conseguir que proteja toda la superficie corporal de un adulto tendríamos que aplicarnos un envase de 30 ml. Sin embargo, la aplicación habitual suele ser de 0.5mg/cm2, por ello para suplir esta diferencia, se recomienda usar fotoprotectores con un FPS de 30 o más y reaplicar la crema cada dos horas. Hay que ser generosos con su uso y aplicar unos 36gr para cubrir el cuerpo de un adulto (unas seis cucharaditas de café).

¿La protección se pone en casa?
Es la situación ideal, sobre todo con los filtros químicos, ya que de este modo nos aseguramos de su absorción y eficacia.

¿Y en días nublados o de poco sol?
En los días muy nublados del invierno podemos utilizar un factor de protección más bajo, pero hay que tener cuidado con los días nublados en verano, porque muchos rayos UV pueden filtrarse. Las nubes que más protegen son las nubes bajas y gruesas.

¿Pierdo la protección al bañarme?
Los productos pueden resistir si permanecemos un tiempo en el agua, pero cuando nos frotamos con la toalla se elimina el 80% de la crema, algo que también ocurre si el tiempo de inmersión es muy largo. Los productos se denominan “water resistant” (resistentes al agua) si permanece el 70% de la fotoprotección a los 40 minutos de la inmersión (dos baños de 20 minutos) y “waterproof” (muy resistentes al agua) si resiste después de cuatro baños de 20 minutos cada uno. En cualquier caso, se recomienda aplicar nuevamente la crema tras un baño de más de 20 minutos.

Sin protección, ¿me pongo morena antes?
Falso, lo más probable es que tengamos una quemadura solar.

Redacción
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