“Para mí cuidarme físicamente es un compromiso conmigo”

Entrevistamos a la escritora Espido Freire

Fotografía: Nika Jiménez (@nikajimenez).

Espido Freire, una de las voces literarias más importantes de este país, ha recibido recientemente el Premio Azorín 2017 con “Llamadme Alejandra”, una apasionante novela sobre la última zarina.
Bella, elegante e inteligente recibe con humildad el Premio Azorín. Uno más en su haber. Todavía recordamos cuando con solo 25 años recibía el Premio Planeta por Melocotones helados. Leer y escribir le hace feliz, y además comparte con sus lectores su mundo imaginario que nos permite conocer otros mundos y soñar a su lado. Su blog es su ventana al mundo, donde nos acerca a la Espido real, a la amante de los animales, de la naturaleza, de la moda, los libros, los viajes… Y a través de su cuenta de Instagram disfrutamos con ella de los pequeños detalles. Ahora nos da a conocer con su última novela a Alejandra Feodorovna Romanov, una de las malas históricas, una reina odiada, malinterpretada y, en ocasiones, caricaturizada. Pero como nos cuenta Espido, “a mí me gustan esos personajes tan maltratados. Me gusta descubrir sus voces, y devolverles su humanidad”.

¿Qué ha significado recibir el Premio Azorín, cuando con 25 años recibió el mayor galardón literario de este país?, ¿se siente la misma ilusión, es la misma sensación?
En este caso fui mucho más consciente del momento, de la importancia de disfrutarlo, porque es fugaz y no volverá. Creo que la madurez bien entendida ayuda a vivir con menos ansiedad y con más serenidad los éxitos, que, como todos sabemos, son momentos muy delicados.

Todo lo que leímos de esa noche en Alicante y al día siguiente en la prensa fue excepcional, la prensa estaba muy contenta del que el Premio hubiera recaído en usted, ¿esta buena acogida se traduce en lo que la quieren sus lectores y los medios?
Estoy muy agradecida a los medios y mis lectores, y también a mis seguidores en redes sociales. Son ya 62.000 en Instagram. Me siento rodeada por toda una comunidad que me apoya y me motiva para contar historias y para seguir por mi camino, que lee mis libros, escucha mis cuentos en La Ser o mis publicaciones en redes. Creo que lo que mis lectores captan, por encima de todo, es un profundo amor por mi oficio y una voluntad de aportar todo lo que puedo a la sociedad. El resto, el cariño que me han dado, es un regalo valiosísimo.

Cómo fue el contárselo a los seres queridos, a la gente que la admira… como fue esa explosión de las personas que se van enterando que le han dado un Premio…
Cuando finalicé la rueda de prensa llamé a mi madre, que sabía que ese día me enfrentaba a una prueba importante pero no sabía cuál. Tampoco lo sabían mi hermana ni mis amigos más íntimos. Al presentarme a un premio fui muy discreta con lo que estaba ocurriendo. No sería la primera vez en la que mis esperanzas se ven defraudadas. Y, como sabían el esfuerzo y el amor depositado en esta novela, se emocionaron mucho. Casi como un logro colectivo.

Fotografía: Nika Jiménez (@nikajimenez).

¿Llamadme Alejandra, por qué esta historia y por qué la última zarina?
Alejandra Feodorovna Romanov ha sido una de las malas históricas, una reina odiada, malinterpretada, en ocasiones caricaturizada… como otra última reina con la que ella se identificaba, María Antonieta, no tenían nada que hacer frente a los acontecimientos históricos. A mí me gustan esos personajes tan maltratados. Me gusta descubrir sus voces, y devolverles su humanidad.

Ya nos ha dado a conocer otras mujeres de la historia, ¿cree que son las grandes olvidadas?
Sí, eso es evidente. Queda mucho por hacer respecto a la recuperación de referentes femeninos y ahora para ser un buen momento para ello: queremos saber más de mujeres, y de ellas mismas, no en relación a un romance o a una anécdota. Creo que eso solo puede enriquecernos y aportar riqueza psicológica y una mayor empatía.

¿Qué le conmovió de Alejandra para además escribir en primera persona?
Sus cartas desprendían una vida y un entusiasmo y una pasión que no podría adivinarse en esas fotos en las que siempre aparece solemne y triste, o ausente. Ella era una amiga fiel, aunque muy exigente, una madre amantísima, una esposa enamorada. El problema para ella, precisamente, era medir esas emociones, escoger bien a sus amistades y confidentes (no siempre acertó) y lidiar con algo muy moderno, la protección de su intimidad cuando eran una de las familias más conocidas del mundo.

 ¿Cómo consigue meterse en su piel y recrearlo con tanta belleza y verdad?
Mucho estudio, mucha lectura, mucha investigación, y después, empatía y sentido común. Alejandra no soy yo, es un personaje inspirado en alguien real. Tenía un punto sentimental que a mí me da cierta vergüenza ajena, era muy vehemente, se equivocaba sin miedo. Y luego, era una conversa cuya fe religiosa rozaba la superstición, con una confianza en milagros o en su propia fuerza que me resulta incomprensible. Pero no importa lo que yo piense: tengo que respetar esa mentalidad, y mostrar lo sublime y lo mezquino que tuvo.

Le da vértigo enfrentarse a la novela con los medios, con el público, comenzar esta gira del Premio Azorín, de nuevo enfrentarse a la promoción… ¿O realmente es algo que uno ya conoce, ya disfruta y ya no le da miedo?
Nunca me ha dado ni miedo ni vértigo. Fue una ventaja desde el principio. Me gusta ese contacto con el público, y el diálogo con los medios, me encanta ese viaje enloquecido de ciudad en ciudad. Y tras los años de crisis y recortes el que un libro tenga una promoción cuidada es un privilegio. Es parte de mi trabajo y lo hago lo mejor que sé.

Su blog nos acerca a su pensamiento, a la vida del escritor, concretamente a su vida. ¿No le da miedo exponerse?
Es un blog de estilo de vida, muy laxo. Hacía tiempo que deseaba un espacio fuera de las columnas de opinión y de la creación, algo menos solemne, que me permitiera dedicarme a mis aficiones: y entre ellas están la moda, los viajes, la cosmética, los animales, los libros… aquello que no es mi trabajo pero que encaja bien con él. No expongo mi intimidad, porque no me siento cómoda con ello, pero sí ofrezco un vistazo a mi realidad cotidiana. Me divierte mucho romper algunos tópicos sobre qué significa ser escritor.

Fotografía: Nika Jiménez (@nikajimenez).

De hecho, maneja muy bien las redes sociales, da una imagen real de ser quien es, elegante y bella… ¿cómo se consigue mantener el equilibrio para que el lector no invada su espacio personal?
Muchas gracias. Cuido mucho mi cuenta de Instagram, me fue muy útil en un momento en el que me estaba recuperando de una depresión y necesitaba fijarme en la belleza de lo que me rodeada, en las cosas pequeñas. Yo he tenido suerte con la línea que he fijado: muy de vez en cuando hay algún mensaje impertinente, pero al encontrarse con la indiferencia, desaparecen. Mis límites están muy claros: en las redes muestro mi trabajo, mis aficiones, mi día a día y mi trabajo con marcas. Eso es todo. La esfera íntima queda aparte, y eso es evidente, todo es mucho más natural de lo que parece.

¿Siente que la literatura le salvó y la salva de las vicisitudes de la vida?
No sé si me salvó o me salva, pero es lo que me hace feliz. Leer y escribir. Las historias que imagino, más que las que escribo…

¿Escribir es una necesidad, pasión, desahogo, búsqueda, misterio…?
Para mí es mi trabajo. No imagino mayor felicidad (aparte de la de un amor correspondido) que poder dedicar tu vida a tu pasión, y convertirla en tu medio de vida. Trabajo mucho, muchísimo. Pero ese amor lo justifica.

Escritora de narrativa, ensayo, poesía, novela infantil, teatro, traductora, además de crear una escuela de creación literaria… ¿Se siente igual de cómoda en todas las formas? ¿Qué faceta le queda aún por desarrollar?
No, hay algunas más apasionantes y otras que tienen más que ver con probar lenguajes nuevos y ver qué pueden aportar. Los relatos y el teatro son mis géneros preferidos, pero queda mucha vida, y mucho por probar. El guion, por ejemplo. Las formas híbridas con las nuevas tecnologías…

Leyendo su blog, vemos que, entre muchas otras cosas, le interesa la moda, ¿de dónde nace esta pasión?, ¿hay que estar bella por fuera y por dentro?
Es muy sencillo, mi madre era modista. Lo vi en casa desde la cuna, y no es que me interese, es que me apasiona. Yo creo que para cualquier persona, sobre todo para las mujeres, dada la intimísima relación que mantenemos entre las emociones y el cuerpo, es importante no descuidar ningún punto de la salud. La física, la psíquica, la emocional, la intelectual. Los límites no siempre son claros. Para mí cuidarme físicamente es un compromiso conmigo: me supone un esfuerzo, de hecho. Pero es un indicador de cómo me siento, y le prestó atención.

También es una periodista voraz, colaboradora en bastantes medios, y columnista de renombre que nos sitúa en el mundo con sus palabras. ¿Sobre qué le parece importante crear opinión ahora?
Es algo muy plástico: la realidad cambia, y en poco tiempo problemas que creíamos superados surgen, y otros desaparecen y a otros les prestamos atención. Por ejemplo, creo que todo lo relacionado con la violencia (mobbing, violencia machista, bullying, acoso cibernético…) es un tema que preocupa y que debemos erradicar con las frases y las actuaciones adecuadas. Pero hay muchos más temas: la salud emocional, las dependencias, la tolerancia, lo esencial de la cultura…

El hecho de que viviera en primera persona un trastorno de alimentación, le lleva a cuidar más la misma… ¿cómo se cuida a día de hoy y qué importancia le merece la alimentación y el cuidado de la salud, del cuerpo, del alma?
He aprendido a ver aquella enfermedad de adolescencia como una durísima lección vital, y a reconciliarme con aquella jovencita sensible, desconcertada, y con muchos deseos de hacer las cosas bien que era. Los TCAs afectan a las emociones, el gran caballo de batalla actual: la ansiedad, el perfeccionismo, la melancolía, han sido mis compañeros toda mi vida. Cuanto más sana estuviera yo, y más centrada, menos se aprovecharían de mí. Y como he dicho antes, no tengo demasiado claros los límites entre el cuerpo y la mente, las emociones y el alma. Por lo general, cuando cuido de todo ello, me va bien. No sirve de nada una alimentación impecable si se vive con un estrés insoportable, ni tampoco matarse a deporte para olvidarse de una relación que no se soluciona. Intento enfocarlo desde una perspectiva más bien holística.

¿De qué forma combate o lucha, o se involucra, con los problemas que generan los trastornos de la alimentación?
Yo no soy doctora, ni psicóloga, de manera que mi tarea es difundir y divulgar lo que los psicólogos y doctores de referencia en la enfermedad me enseñan y me indican. Intento animar y dar esperanza a enfermas y familiares, pero no puedo hacer más: deben dirigirse a profesionales que les ayuden.

Le parece importante hacer deporte, ¿práctica alguno en concreto para mantenerse tan en forma?
Me parece importantísimo, pero me vence siempre la pereza. Camino casi todos los días unos 5 kilómetros y tengo asignada una tabla de estiramiento por mi fisio, porque tengo una espalda complicada. Siempre me prometo que haré algo más, pero me miento miserablemente.

También es amante de la naturaleza, los animales… ¿qué recuerda de su niñez? Estos valores se lo transmitieron desde pequeña…
Sí, creo que es uno de los valores más importantes que un niño debe asimilar. Permite valorar el mundo y no sentirse el Rey de la Creación. Se aprende humildad y se crean vínculos de cariño que creo esenciales con los animales. La empatía con ellos, el saber que los necesitamos, definir nuestra relación con ellos… ahora hay un importante movimiento ecologista y que se plantea la explotación animal, y ese debate es muy interesante. Mis abuelos, ambos, tenían casas de labranza. Esas estancias felices en verano fueron esenciales para mí. Sabías de dónde venía la carne de tu plato, llorabas, a veces, otras decidías olvidarlo. Ahora, de adulta, tengo tres gatitas. Con mi ritmo de vida son los animales que mejor se adaptan.

Es unas de las voces literarias más importantes de este país, referente para muchos jóvenes… ¿Qué les diría a los jóvenes que empiezan y quieren ser escritores, o simplemente a cualquier persona que quiere acercarse a la literatura y piensa que es tarde?
No hay mucho que decirles: si quieren ser escritores perseverarán en ello, no importa qué se les diga. Es una profesión que, por suerte, no tiene la edad en contra. Pero yo si les recomendaría que se lo tomaran con seriedad: no es una cuestión de carisma, o de talento en bruto, no es lucrativo, y se exponen a muchas críticas. Es necesario estudiar y leer y olvidarnos de fantasías sobre las vidas de los escritores. Este es un país duro con los creadores, y deberían tenerlo en cuenta.

¿Cree que Alejandra le traerá nuevos lectores?, ¿siente que es una novela más adulta literariamente, siente que el paso del tiempo le confiere carácter en la escritura?
Creo que Alejandra me traerá muchas cosas buenas: y por supuesto, lectores. Es un paso más en una carrera que espero que sea muy larga, y cada vez más madura. Yo ya no tengo poder sobre esta novela: ahora ese poder lo tienen los lectores.

Acerca de Teresa Ortega 28 Articles

Teresa Ortega es colaboradora de la revista Estar Vital, editada también por el Grupo TPI, entrevistando los personajes de portada de la revista, que también replicamos en Vivesaludable.

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