Claves para inculcar buenos hábitos de lectura entre los niños

El uso de las nuevas tecnologías parece estar ganando terreno al hábito de la lectura. Cada año, los estudios revelan que los jóvenes no prestan especial atención a esta actividad. En concreto, el último informe PISA revelaba que los niños españoles aumentaron su nota en lectura por primera vez desde que se realiza esta medición, situando a los estudiantes por encima de la media europea. Asimismo, el último barómetro del CIS desveló que los padres tampoco son muy amantes de la lectura. Así, el 39,4% de los adultos aseguran que no han leído ningún libro en el último año.
Ante este panorama es importante entender que leer no solo fomenta el enriquecimiento cultural y el propio desarrollo cognitivo, sino que potencia la creatividad e imaginación. En el caso de los niños, fomentar la lectura desde edades tempranas, no solo les ayudará a generar un hábito saludable, si no que les enriquecerá como personas.
Hoy en día, la mayoría de los padres sabe que el hecho de que sus hijos lean les ayudará tanto en su conocimiento como en sus propias relaciones interpersonales. Sin embargo, muchos aún no comprenden las repercusiones futuras de inculcarles esta práctica, entre las que destacan una mayor capacidad comprensiva (tanto de conocimientos como de experiencias vitales).

Para potenciar la práctica de la lectura de forma asidua, la paternidad proactiva recomienda estas claves:

–              La lectura no es solo una labor del colegio. Debemos mostrar a los niños desde pequeños que leer no es una parte más de los deberes que les mandan, sino un pasatiempo enriquecedor y realmente divertido.

–              El primer libro. Para los niños más pequeños, lo más recomendable es que los padres lean mientras ellos van uniendo la historia con las imágenes que ven en el libro.

–              A más edad, menos dibujos. Cuando el niño va creciendo y adquiriendo capacidad comprensiva, lo mejor es ir limitando los libros ilustrados por otros con más texto. De esta manera captarán el mensaje directamente de las palabras y podrán hacerse una visión mental de la historia. Esta actividad les aporta mejores habilidades comprensivas.

–              Tradiciones familiares. La lectura por las noches, por ejemplo, puede convertirse en una rutina familiar a través de la cual les inculquemos a los niños la importancia de los vínculos familiares. Con esto no solo generamos una cierta disciplina, sino que se crean recuerdos positivos que les ayudarán en un futuro a mejorar su comportamiento en entornos más sociales.

–              Millones de aventuras y múltiples vidas. Además, es una manera más efectiva que una película de trasladarse a un mundo diferente, sentirse por un rato una persona única y vivir aventuras y experiencias nuevas a través de la imaginación.

–              La imitación como fuente de información. Finalmente los niños aprenden en gran medida por imitación, y si bien se aficionan al futbol o el senderismo porque desde la infancia sus padres se lo han inculcado, el verles leer ayudará a que ellos mismos se interesen de manera proactiva.

Con estos sencillos consejos seguro conseguiremos que los pequeños de la casa se conviertan en auténticos amantes de la literatura.

 

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