La ciática exige un correcto diagnóstico que evite lesiones degenerativas del nervio comprimido

Todos hemos oído hablar de la ciática, pero no siempre tenemos claro qué es en realidad y qué importancia tiene para nuestra salud y nuestro bienestar. En términos coloquiales es el dolor que, desde la región lumbar de la columna vertebral, se dirige hacia la pierna a través de la nalga y que, normalmente, puede llegar hasta la pantorrilla o, incluso, el pie, en ocasiones acompañado de pérdida de fuerza y sensación de hormigueo y acorchamiento. “Habitualmente la ciática es un síntoma acompañante de una lumbalgia (dolor lumbar), pero no siempre es así, ya que a veces no nos duele la región lumbar, pero sí nos corre el dolor por la pierna”, puntualiza el doctor Javier García Romero, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Quirónsalud San José.
Cuando un paciente consulta con el especialista acerca de un padecimiento en la columna lumbar, la pregunta inmediata es si la lumbalgia se acompaña de ciática o no, ya que la presencia de ciática va a alertar al experto sobre la naturaleza del dolor lumbar y sus posibles diagnóstico y tratamiento. ”Suele corresponder a una compresión del nervio ciático y, por tanto, siendo una causa mecánica, puede no resolverse exclusivamente con abordajes medicamentosos o fisioterápicos”, continúa el doctor García Romero.

Las causas más frecuentes de ciática
Según este especialista, las causas más habituales de ciática son las siguientes:

·  Hernias discales y/o profusiones.

·  Estenosis del canal medular.

·  Lesiones degenerativas de complejo disco-osteofitario, con reducción de los agujeros de conjunción (por dóonde salen las raíces de los nervios ciáticos).

·  Desplazamientos vertebrales (espondilolistesis…).

·  Otras patologías discales o vertebrales que presionen las raíces nerviosas (anomalías transicionales de la charnela lumbo-sacra).

Por tanto, como subraya el doctor García Romero, ”la presencia de ciática suele ser la expresión de una lesión compresiva sobre una estructura nerviosa que no solo va a generar dolor, sino que puede derivar en una lesión degenerativa, a veces irreversible, del nervio comprimido”. De ahí, como advierte, la importancia de efectuar un correcto diagnóstico del problema y ponerle remedio sin tardanza para evitar complicaciones de difícil resolución, como pérdida de fuerza, disminución de reflejos, atrofia muscular y otras. En conclusión, “ante la existencia de una lumbalgia, y más si esta se acompaña de dolor irradiado hacia las piernas, consulte con el especialista, quien le informará de la naturaleza del problema y del tratamiento adecuado para su resolución”, concluye.

 

 

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