10 mitos y verdades sobre el blanqueamiento dental

El blanqueamiento dental es uno de los tratamientos de estética dental más demandados en los últimos años. Los ciudadanos ya no solo se preocupan por su salud bucodental, sino también por su estética. Así lo ha asegurado la Dra. Conchita Curull, quien ha indicado que “éste es uno de los principales motivos de la creciente demanda de blanqueamientos entre los pacientes. En concreto, hablamos de pacientes de entre 30 y 50 años, gente que se cuida y que quiere lucir una sonrisa agradable”. Para la fundadora de la Clínica Curull y directora médica, se trata de un tratamiento “no invasivo, que es seguro y eficaz, cuyo único peligro es no hacérselo en un centro especializado, ya que lo tiene que supervisar un dentista. Principalmente porque el blanqueamiento dental solo se puede realizar si tienes la boca sana, sin caries ni enfermedades periodontales como la gingivitis”.
En los últimos años han surgido en el mercado diversos procedimientos y multitud de productos para conseguir el blanqueamiento dental. En este sentido, la Doctora ha indicado que “estas ofertas venden el blanqueamiento dental como si fuera cualquier otro servicio de estética personal, olvidándose de que se trata de un tratamiento odontológico que debe llevarse a cabo con todas las garantías. También prometen sonrisas con una blancura total, pero es importante remarcar que no todas las personas responden del mismo modo a un blanqueamiento dental. Su eficacia depende de las características dentales de cada paciente”.

Dra. Conchita Curull.

A continuación, Conchita Curull desvela 10 mitos y verdades sobre el blanqueamiento dental:

  1. Las recetas caseras blanquean los dientes: falso. El uso de bicarbonato, enjuagarse la boca con agua oxigenada y/o frotarse los dientes con cáscara de plátano o con un limón son algunas de las fórmulas caseras más conocidas para conseguir unos dientes blancos. Métodos domésticos que, además de no tener un efecto blanqueador, pueden ser perjudiciales para la salud. Por ejemplo, el bicarbonato, ya que es un producto abrasivo que, a la larga, provoca desgastes en el esmalte y, por ello, aumenta la sensibilidad dental. En el caso del limón, al ser una fruta ácida, daña el esmalte. Por otra parte, enjuagarse la boca con agua oxigenada no blanquea los dientes y tampoco es beneficioso para la salud.
  2. Degaste del esmalte y deterioro dental: falso. Si el blanqueamiento lo lleva a cabo un profesional, ni el esmalte se desgasta ni se deterioran los dientes. Y es que, siempre que éste se lleve a cabo bajo la supervisión de un odontólogo, es un tratamiento seguro y eficaz. En los únicos supuestos en los que se puede dar el desgaste y el deterioro es cuando se ha producido un mal uso y abuso de los agentes blanqueadores, es decir de los peróxidos de hidrógeno o de carbamida, en tratamientos caseros.
  3. Aumento de sensibilidad: verdadero. Sí, es cierto que puede darse un leve aumento de sensibilidad post-tratamiento, pero esta sensación desaparece a los pocos días. “Para prevenir el aumento de la sensibilidad, lo que hacemos en la Clínica Curull es preparar la boca y el esmalte con un colutorio y una pasta de dientes específica”, asegura la Dra. Curull.
  4. Daños en las encías y en los nervios de los dientes: falso. El blanqueamiento dental realizado por un dentista no dañará las encías o los nervios de los dientes. Antes de realizar el tratamiento, el odontólogo comprobará que el diente y la encía están sanos.
  5. Las pastas de dientes blanquean la dentadura: falso. Como bien acaba de publicar la OCU, las pastas dentífricas con efecto blanqueador cambian muy poco o nada el color de los dientes. Esto se debe a que no surten ningún efecto sobre la capa que determina el color de los dientes, que es la dentina y se sitúa debajo del esmalte. Principalmente porque las sustancias químicas blanqueadoras no contienen una concentración suficiente como para blanquear los dientes.
  6. Resultados poco duraderos: falso. Habitualmente un blanqueamiento dental, que es un tratamiento combinado que se inicia en la consulta y se completa en el domicilio, tiene una duración de entre un año y tres años. Si bien, es importante que, para que éste sea duradero, el paciente siga las indicaciones marcadas por el dentista. En particular que, durante el tratamiento e inmediatamente después de éste, evite la ingesta de bebidas o alimentos con efecto colorante como el café, el vino tinto, la salsa de soja, la remolacha, las alcachofas, los frutos rojos, las nueces, etc. También debe obviar los alimentos y las bebidas que sean ácidas o que estén heladas. Otro punto importante es que el paciente lleve una correcta higiene bucodental y que no fume.
  7. Oculta las caries y enfermedades periodontales: falso. Todo lo contrario. Si el blanqueamiento dental lo realiza un dentista, lo primero que hará será realizar un estudio previo odontológico. Todo ello con el objetivo de verificar que el paciente tiene una buena salud bucodental y que puede someterse a este tratamiento. “Además, antes de comenzar con el blanqueamiento, es conveniente realizar una limpieza bucal porque se quitan las tinciones o manchas y sale el verdadero color del diente”, afirma Conchita Curull.
  8. Sustituye a una limpieza bucal: falso. en ningún caso. Se trata de tratamientos completamente distintos con diferentes finalidades. El blanqueamiento modifica el color de los dientes, mientras que la limpieza bucal elimina el sarro que está en la superficie de la dentadura, así como las tinciones o manchas provocadas por agentes externos como el tabaco, el café o el vino.
  9. Diferencias de color en los dientes: verdadero. Sí puede ocurrir que se den diferencias en el color de los dientes, otro de los motivos por los que es importante que el blanqueamiento lo realice un profesional. “En la Clínica Curull, cuando hacemos un blanqueamiento, el objetivo es que todos los dientes queden igual de blancos. Por ello, personalizamos cada diente para que el color sea uniforme poniendo más concentración o alargado el tratamiento en aquellos que son más oscuros, como suele ocurrir con los colmillos superiores” apunta Curull. También hay que poner atención a aquellos dientes en los que se ha practicado una endodoncia. A la hora de blanquearlos, éste se hace internamente y debe practicarlo un dentista.
  10. Los empastes de composite, las carillas y las coronas cambian de color: falso. El gel blanqueador solo actúa sobre el diente natural. Por lo que, para lograr una apariencia más natural, lo ideal es cambiar estos tratamientos restauradores en los dientes que se ven o realizar el blanqueamiento antes de éstos.
    Para concluir la Dra. Curull ha remarcado que “el blanqueamiento dental es un tratamiento médico, no estético, que solo se puede hacer si se tiene una boca sana. Además, antes se debe evaluar que el paciente pueda someterse al blanqueamiento y la única persona capacitada para esa evaluación es un dentista”.
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