Un nuevo enfoque en el tratamiento del Síndrome del Intestino Irritable

Doctor Francisco Guarner, de la Unidad de Investigación del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Buena parte de los genes que componen la microbiota son de bacterias y cumplen funciones importantes, como la de equilibrar y regular el sistema inmune, según explicó el doctor Francisco Guarner, de la Unidad de Investigación del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, durante su intervención en el curso dirigido a profesionales de la enfermería sobre “Un nuevo enfoque en el tratamiento del Síndrome del Intestino Irritable (SII). Este curso, patrocinado por Farmasierra, y en el que también participó el doctor Enrique Rey, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid, se celebró en el Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (CODEM) y estaba acreditado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (MSSSI).

Doctor Enrique Rey, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid.

La intervención del doctor Guarner se centró en el papel que el llamado quinto órgano, la microbiota intestinal, desempeña en relación a la salud. “La microbiota es un órgano del tracto gastrointestinal”, explicó, “que aporta un metagenoma, es decir, genes y funciones adicionales a los recursos genéticos de la persona. De hecho, son más de medio millón de genes los que constituyen este órgano y participan en múltiples procesos fisiológicos, como son la nutrición, el desarrollo, la inmunidad, etc. Es así como algunas enfermedades crónicas no transmisibles de la sociedad desarrollada se asocian a una disbiosis; es decir, a la pérdida de riqueza genética y funcional de la microbiota. Y es por ello que la dieta, los probióticos y los prebióticos han de tenerse como los principales instrumentos para cuidar de la microbiota”.
También explicó que experimentos realizados en modelos animales han demostrado que la administración de probióticos puede incluso influir en cambios de conducta, ya que “existe una importante conexión entre el tracto intestinal  y el cerebro, de tal manera que se produce una constante transferencia de señales entre el intestino y los diferentes órganos, incluido el cerebro.
Un probiótico es un organismo vivo que cuando se administra en la dosis y forma adecuadas produce un beneficio para la salud. Algunos de estos probióticos, en su actividad reguladora del sistema inmune, producen una serie de efectos antiinflamatorios, lo que adquiere una especial relevancia en los trastornos intestinales, entre los que figura el SII. “La microbiota”, explicó el doctor Rey, “tiene un papel importante en la fisiopatología del SII, pues la fermentación de los residuos que alcanzan el colon genera gases y sustancias que pueden influir directamente sobre la motilidad y la sensibilidad del mismo, modificando el transito colónico o provocando una mayor sensibilidad para la percepción del dolor; por ejemplo, la producción de metano se ha relacionado con el tránsito colónico. Asimismo, se ha demostrado que la administración del probiótico Bifidofacterium infantis 35624 tiene efectos moduladores de la inflamación, estimulando las células productoras de interleuquina IL-10, que tiene efectos antiinflamatorios”.
Pero no todos los probióticos son iguales, ni tienen los mismos efectos. “No se puede asignar los beneficios de un producto concreto a todo el grupo”, advirtió este especialista. “Los metaanálisis sólo orientan acerca de la utilidad de forma global, pero no se puede asignar ésta a la utilidad concreta de un producto. El probiótico debe ser caracterizado con especie y cepa; y sólo así se garantiza que lo que contiene el producto comercial es lo mismo que con lo que se obtuvieron los resultados de eficacia en ensayos clínicos. Los probióticos que tienen estudios de calidad suficiente para saber a quién benefician y cómo debe usarse (dosis y forma de administración) son Bifidobacterium infantis 35624 y Saccharomyces cerevisiae I-3856. El primero ha mostrado claramente su eficacia en el SII y sus correspondientes suptipos, mientras que el segundo no tiene una eficacia global, aunque sí puede ser útil en el subtipo  estreñimiento”.

José Henríquez
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Director de Vive Saludable y la revista Estar Vital. También es director de información del Grupo TPI, empresa editora de ViveSaludable.es.

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