Los expertos en dietética y nutrición nos recuerdan la importancia de llevar una dieta equilibrada y variada

En unos días comienza la primavera y también la preocupación por la puesta a punto de cara al verano que se aproxima. Empezamos a ver dietas para adelgazar y nos obsesionamos por conseguir perder esos “kilos de más” y por hacerlo en el menor tiempo posible. Todos queremos ese milagro que nos haga perder peso rápidamente y, mejor aún, si lo conseguimos casi sin esfuerzo pero, si hay algo en lo que coinciden la mayoría de dietistas y nutricionistas de nuestro país, es que no existen las “dietas milagro” y que debemos ser muy cuidadosos en este sentido. Piénsalo bien… si existiesen, no se reinventarían todos los años.
Si bien, tal y como se publicó en el Consenso FESNAD-SEEDO del 2011 no existe evidencia científica suficiente que indique que la Dieta Mediterránea, en condiciones isocalóricas, origine una mayor pérdida ponderal de peso que otros tipos de dieta en el tratamiento de la obesidad, lo que sí que está admitido es que una mayor adherencia a la Dieta Mediterránea nos podría ayudar a prevenir el sobrepeso y la obesidad.
Entre las muchas propiedades beneficiosas para la salud con las que contamos del patrón dietético mediterráneo, “se pueden destacar varias cualidades tales como el tipo de grasa que lo caracteriza (aportado principalmente por  aceite de oliva, pescado y frutos secos), las proporciones en los nutrientes principales que guardan sus recetas y la riqueza en micronutrientes que contienen sus preparaciones culinarias, fruto de la utilización de verduras de temporada, hierbas aromáticas y condimentos en  el procesado”,  nos recuerda la doctora en Nutrición y profesora de la UCM, Beatriz Beltrán de Miguel

El pescado, una saludable fuente de proteínas
Una de las alternativas a la carne y derivados como fuente de proteínas de alto valor biológico, la constituye el pescado. Como valor añadido en el caso de ponernos a dieta, en general, incluso los pescados grasos, tienen menor contenido de grasa que la carne, por lo que su valor energético también es menor (magros = 60-80 kcal/100 g; grasos = 150-200 kcal/100 g).
Además, la grasa del pescado está entre la más insaturadas del reino animal y es fuente importante y casi única de ácidos grasos polinsaturados (AGP) de importante valor para nuestro organismo. Hablamos de los AGP de cadena larga de la familia ω-3 (EPA y DHA) cuyo origen reside en la gran cantidad de estos ácidos grasos que tienen las algas y el plancton marino que consumen los peces. Los peces a su vez, constituyen la fuente más rica de vitamina D de nuestra dieta y tienen cantidades muy altas de retinol y vitamina B12, especialmente los grasos y el hígado de pescado.

Doradas, lubinas y corvinas más frescas que nunca, ¡las de nuestros mares!
Si todas estas razones nos animan a incluir más pescado en nuestra dieta diaria (atención, sustituyendo otros alimentos de origen animal), en estos momentos  las doradas, corvinas y lubinas de “nuestros mares” son una estupenda opción, nutricional y palatable, no solo por ser el pescado más fresco o por su precio moderado y constante todo el año, sino por su gran versatilidad y sencillez de preparación en cocina, así como por su amplio y “lucido” recetario.
Eso sí, en este caso, es importante que nos fijemos en que las doradas, lubinas y corvinas lleven el sello de “Crianza de Nuestros Mares”, que es el certificado que nos asegura que hayan sido producidas en nuestras costas y la frescura que proporciona la cercanía.
En este sentido, “el sello de Crianza de Nuestros Mares  garantiza que es un pescado que lleva tan solo unas horas fuera del mar lo que supone la máxima garantía de frescura para el consumidor”, comenta una gran defensora del producto de cercanía y el respeto por la materia prima como es la Chef del restaurante Ars Vivendi de Madrid y concursante de Top Chef,  María Rosa García Manso.

Consumo responsable: la garantía de futuro
España es un referente en acuicultura a nivel mundial y su sistema de producción de pescado es el más avanzado e innovador de toda Europa, por lo que el pescado que se produce en nuestras costas, además de garantizarnos su calidad, con su consumo nos permite cooperar a la sostenibilidad de nuestra alimentación.
Desde hace ya dos años las doradas, lubinas y corvinas de nuestras costas llevan una etiqueta identificativa con el sello “Crianza de Nuestros Mares” que facilita al consumidor distinguir nuestro pescado y le ofrece, por tanto, la opción de poder elegir, “un derecho que como consumidores tenemos todos y que los españoles tendríamos que aprender a hacer uso de él, sobre todo porque es una forma de defender y reivindicar lo nuestro” añade María Rosa.

 

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