Propósitos de año nuevo: dejar de fumar

Dejar de fumar es un clásico todos los años entre los buenos propósitos. Es hora de que se convierta en una realidad.
Con el comienzo de año llegan los míticos buenos propósitos: adelgazar, aprender inglés, ordenar el trastero… y, por supuesto, dejar de fumar. La lucha contra el tabaquismo es un clásico de año nuevo, que desgraciadamente repite precisamente porque no se consigue el objetivo. Pero no será por falta de información y herramientas para lograrlo. Lo importante es concienciarse de ello y poner voluntad. Mucha fuerza de voluntad. “Abandonar el consumo del tabaco depende fundamentalmente de la decisión del fumador. Sabemos que un fumador pasa por diferentes etapas de motivación-decisión para dejar su hábito. En función de ese nivel de motivación y decisión existen diferentes grados de intensidad en el apoyo que le podamos brindar. Los fumadores menos convencidos pueden ser motivados para dejarlo y los más convencidos pueden ser iniciados en el abandono con mayor probabilidad de éxito. Se puede dejar de fumar y todas las ayudas clínicas son eficaces, desde el consejo mínimo hasta los programas combinados de apoyo psicológico con terapia farmacológica. Otras alternativas como la homeopatía, acupuntura, hipnosis, etc…, no tienen un respaldo suficiente en la evidencia científica como para poder ser recomendadas al mismo nivel”, explica el doctor Vicente Roig Figueroa, prestigioso neumólogo en un artículo publicado por Roser Bernés Ubasos en Topdoctors.

Pero, ¿qué es el tabaquismo?
La dependencia del tabaco se denomina tabaquismo, una epidemia provocada por productos hechos total o parcialmente con tabaco, “sean para fumar, chupar, masticar o esnifar. Todos contienen nicotina, un ingrediente psicoactivo muy adictivo”, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es precisamente la nicotina una droga presente de forma natural en la planta del tabaco, y la principal causa de adicción a los productos derivados de la misma. En el caso de los fumadores, la nicotina entra en los pulmones y es absorbida rápidamente en el torrente sanguíneo y luego es transportada al cerebro en cuestión de segundos. Aunque todas las variantes conocidas del tabaco son igualmente dañinas para la salud, fumar es la peor por ser el hábito más extendido. Además, se da la circunstancia de que fumando no sólo se daña el fumador, sino a los que respiran su humo, a los denominados fumadores pasivos.

¿Por qué es malo el humo?
El Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH, National Institutes of Health), afirma que en el humo del tabaco hay 7.000 sustancias químicas de las que 250 son perjudiciales para la salud. De estas, al menos 69 provocan cáncer, como el arsénico, benceno, berilio (un metal tóxico), butadieno (un gas peligroso), cadmio (un metal tóxico), cromo (un elemento metálico), óxido de etileno, níquel (un elemento metálico), polonio (un elemento químico radiactivo) y cloruro de vinilo. Ni que decir tiene que este tipo de componentes son perjudiciales para la salud y están vinculados a numerosas enfermedades. Aun así, muchas personas no aceptan la relación directa de las enfermedades descritas por la evidencia científica con el tabaco, o no le dan la relevancia que tiene en nuestra vida diaria. Además, la gran pregunta de si sirve para algo dejarlo después de un largo período como fumador, resta motivación para dar el paso y combatir el tabaquismo. Pero lo cierto, es que, independientemente del deterioro que haya podido causar, desde el mismo momento en que se deja de fumar comienza a disminuir el riesgo de padecer todas las enfermedades derivadas de su consumo. Al cabo de un período de entre cinco y diez años, este riesgo es casi el mismo que el de una persona que nunca ha fumado, según el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT). De manera que cuanto antes se deja de fumar, más años de vida se disfrutarán y con mejor calidad.

Cómo dejar de fumar
El CNPT y el Ministerio de Sanidad elaboraron en 2005 una guía práctica para dejar de fumar donde las personas que lo deseen pueden seguir un completo programa que les llevará a acabar con el hábito del tabaquismo. No obstante, lo mejor es siempre consultar con un profesional de la salud o a su propio médico de familia, que le podrá asesorar sobre el mejor camino a seguir en su caso personal.

Según el neumólogo Vicente Roig, “la medida más efectiva en neumología para ayudar en el abandono del consumo de tabaco es el tratamiento, mediante un programa clínico combinado bien estructurado, que suma medidas de apoyo psicológico para combatir la dependencia psicológica y el uso de fármacos para contrarrestar el síndrome de abstinencia. El tratamiento combinado consigue tasas de abstinencia superiores a un tratamiento psicológico o a un tratamiento farmacológico por sí solos (27,6% vs 14,6% o 21,7%, respectivamente). Un tratamiento farmacológico adecuado puede cuadruplicar el índice de éxitos de abandono. Las medidas farmacológicas más eficaces en el momento actual son las que utilizan vareniclina o la terapia sustitutiva de nicotina en asociación”.

Decálogo para dejar de fumar
A continuación exponemos un decálogo de consejos para dejar de fumar, a partir de las recomendaciones de las principales instituciones sanitarias en este ámbito:

  1. Tome conciencia. Lo primero concienciarse para poder cambiar la mentalidad y afrontar el problema con voluntad. Hacer una lista con pros y contras siempre ayuda a tomar la decisión y programarse.
  2. Busque el apoyo de amigos y familiares. Le vendrá muy bien informar a su entorno de sus intenciones y compartir con ellos los problemas y debilidades, de manera que siempre tenga aliados a los que recurrir en caso de flaquear.
  3. Cuide la alimentación. Es normal comer para combatir la ansiedad que provoca dejar de fumar, pero no lo haga sin control, mantenga una alimentación equilibrada que le permita llevar una vida más sana. También es importante alimentarse de forma inteligente, por lo que es recomendable consultar un especialista, ya que hay alimentos que pueden combatir la ansiedad, al contener nicotina de forma natural.
  4. Duerma bien. Estar relajado y evitar la tensión favorecerá su propia fortaleza física y mental para combatir el hábito de fumar. En algunos casos, dejar de fumar provoca insomnio. Puede utilizar remedios naturales como tomar un baño caliente o darse un paseo antes de dormir, pero si no lo consigue consulte a su médico.
  5. Sea activo. Evite las situaciones que le llevan a fumar y manténgase ocupado con actividades que no le inciten a ello. Para esto es importante programar qué hacer.
  6. Haga ejercicio. Una de las mejores maneras de combatir el tabaquismo es el deporte, siempre adecuado a su edad y condiciones físicas. Si no está habituado a ello, puede empezar con un simple paseo.
  7. Beba mucha agua. La ingesta de líquidos propicia la eliminación de toxinas, a parte de que es saludable estar bien hidratado. No obstante, consuma agua con regularidad, así como zumos de frutas naturales. Por el contrario, evite las bebidas excitantes como el café o el té, así como el alcohol y algunos refrescos de gran aporte calórico o ingredientes como la cafeína.
  8. Fortalezca su voluntad y sea paciente. Dejar de fumar es un proceso más o menos largo, con diferentes etapas, siendo los primeros días lo más difícil. Para poder superarlo debe ser paciente, los síntomas (inquietud, ansiedad, irritabilidad, trastornos del sueño, falta de concentración, aumento del apetito, deseo imperioso de fumar, etc., por intensos que parezcan, siempre son pasajeros. Tenga pensamientos positivos y busque trucos para sobrellevar los síntomas.
  9. No se automedique. Tanto si decide tomar algún medicamento como ayudarse de cualquier otro producto farmacéutico para dejar de fumar, debe consultar a un profesional de la salud.
  10. Relájese y, en caso de recaía, no desfallezca. Mantener el estrés a raya y llevar una vida más relajada le ayudarán a pasar el trance de la desintoxicación del tabaquismo. Pueden ayudarle ejercicios de relajación y respiración. Y si tiene una recaída no se alarme, la mayoría de los exfumadores recaen alguna vez, pero lo importante es intentar dejar de fumar, y todo el tiempo que no fume es tiempo que gana para su salud.

Fumadores pasivos
El tabaquismo pasivo es causa de graves enfermedades cardiovasculares y respiratorias, entre ellas la cardiopatía coronaria y el cáncer de pulmón, en el adulto; de síndrome de muerte súbita en el lactante, y de bajo peso al nacer en el feto, según la OMS, para la que “ni la ventilación ni la filtración, ni siquiera ambas combinadas, pueden reducir la exposición al humo de tabaco en espacios interiores a niveles que se consideren aceptables”. Por tanto, el humo del tabaco es dañino tanto para el que fuma como para el que no. En España mueren anualmente 6.200 fumadores pasivos al año, de los cuales, 5.000 fallecen por aspirar el humo en su propio hogar y el resto por hacerlo en su entorno laboral. Según datos del CNPT, el riesgo de padecer cáncer de pulmón es de un 20% a un 50% más elevado en quienes conviven con personas fumadoras. Además, la exposición al aire contaminado por el humo del tabaco supone un aumento del 30% de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
La Agencia de Protección Ambiental de EE.UU., el Programa Nacional de Toxicología de EE.UU., el Director General de Sanidad de EE.UU. y la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer han clasificado al humo de tabaco en el ambiente como cancerígeno conocido.


¿Por qué dejar de fumar?

  • ­             Disminuye el riesgo de contraer cáncer, principalmente de pulmón.
  • ­             Mejora la respiración y te cansas menos.
  • ­             Disminuye la predisposición a toser y contraer infecciones.
  • ­             Reduce el riesgo de padecer enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
  • ­             La piel y el rostro se recuperan del envejecimiento prematuro.
  • ­             Recupera el sentido de gusto y olfato.
  • ­             El deterioro de la función pulmonar se ralentiza.
  • ­             Reduce la tasa de reinfarto y muerte súbita en un 20-50%.
  • ­             Tres años después de haber dejado el tabaco, el riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular del ex fumador es el mismo que de quien no haya fumado nunca.
  • ­             Reduce el riesgo de infertilidad, especialmente en etapa reproductiva. Las mujeres que dejan de fumar durante el embarazo también reducen el riesgo de que su bebé nazca con bajo peso.
  • ­             Ayuda a proteger a la familia y amigos de su entorno de la exposición al humo del tabaco.

Fuente: Fundación Española del Corazón y la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo (SEDET).

José Henríquez
Acerca de José Henríquez 195 Articles

Director de Vive Saludable y la revista Estar Vital. También es director de información del Grupo TPI, empresa editora de ViveSaludable.es.

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