Descubriendo sabores y texturas: las papillas de frutas

Un gran cambio en su alimentación está a punto de producirse.

A partir de los seis meses es cuando podemos empezar a introducir nuevos alimentos, ya que el sistema digestivo del bebé ha madurado. Hasta entonces, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda alimentar a los bebés exclusivamente de leche materna, la cual aporta los nutrientes y energía necesaria para crecer y madurar. Esto no significa que debamos cortar la lactancia, todo lo contrario, la recomendación de la OMS no es un límite, sino un mínimo, debiéndose prolongar hasta los dos años. Y puede permanecer más tiempo según la OMS, como complemento de la dieta normal del niño. Cuando dejarlo se convertirá, por tanto, en una decisión personal más que en una recomendación médica.

La recomendación de la OMS lo que sí dice es que a partir de los seis meses, y siguiendo el consejo del pediatra, se vayan introduciendo nuevos alimentos en la dieta del bebé. Esta introducción representa un momento de cambio importante y exigirá toda nuestra paciencia, hasta que el niño se vaya acostumbrando a los nuevos sabores y texturas. Puede que tarde más o menos en aceptar los nuevos alimentos, pero no hay que desesperar, todos acaban aceptando las papillas.

¿Por qué papillas?
Pues por varias razones, pero la más obvia es por la falta de dientes que le impiden masticar los alimentos para que estos puedan ser procesados. Además, debe aprender cómo comer, ya que hasta el momento sólo sabe succionar.

Aunque no sólo es una cuestión de dientes, ni siquiera de nuevos sabores, también las texturas son importantes para su paladar, así como la forma de alimentarse. En este sentido, cabe destacar que su aparato digestivo sólo ha procesado la leche materna, lo que requiere facilitar la introducción de los nuevos alimentos con formas, texturas y sabores que lo faciliten. En cuanto a las formas, las papillas son ideales, y su textura dependerá en gran medida de los ingredientes, si bien deben ser suaves y ligeras para facilitar su tránsito, especialmente las primeras, hasta que el bebé aprenda a comer papillas.

Los sabores dependerán completamente de los alimentos que utilicemos, algo que se debe consultar con el pediatra. De entre todos ellos, las frutas se suelen introducir a partir del quinto o sexto mes.

Las primeras frutas
La introducción de la fruta, al igual que con otros alimentos, es mejor empezarla con sabores suaves. En este caso las manzanas, peras o plátanos serán la primera elección. Estos alimentos proporcionan al bebé la fibra, vitaminas y azúcares necesarios. Importante destacar el tema del azúcar, no hay que añadirle azúcar a la papilla, la fruta tiene la necesaria.

A partir de los 12 meses es recomendable irle dando trozos de fruta para morder y, en la hora de la papilla, que estas vayan siendo más espesas. Incluso podremos hacerlas menos trituradas para fomentar el desarrollo de su dentición.

Preparación
En cuanto a la preparación, debemos pelar y retirar las semillas si las hubiere, pero antes hay que lavar la pieza de fruta. Nada más trocear la fruta la pasamos por la batidora hasta dejarla bien molida. Para suavizar la textura podemos añadirle zumo de naranja natural, licuando así la papilla para que sea más ligera. Muy recomendable que las piezas de fruta que escojamos para elaborar la papilla estén bien maduras, ya que la madurez facilita la digestión.

Un truco es cocer la fruta, mejorando con ello el gusto y facilitando su ingesta, sobre todo al principio, cuando el bebé tiene que acostumbrarse al nuevo sabor.

Una vez terminada de elaborar la papilla debemos dársela, pues la oxidación de la fruta es inminente.

Aunque las cantidades te las podrá recomendar el pediatra, una papilla estándar para un bebé podría estar compuesta por 100 gramos de manzana, 75 gramos de pera y otros tanto de plátano; más el zumo de naranja, cien mililitros aproximadamente. Esta receta se puede mezclar con una cucharada de cereales sin gluten. Tanto el gluten como la preparación de esta papilla con galletas se harán cuando nos lo vaya indicando nuestro pediatra, a partir del año aproximadamente.

La cuchara
La hora de la merienda es el momento idóneo para comenzar con estas papillas de frutas, aunque también podemos aprovechar la media mañana para ir acostumbrándole al nuevo alimento. En cuanto al paso del pecho o biberón a la cuchara, se torna en un gran cambio vital. Recordemos que el bebé tiene que aprender a tragar sin succionar, lo que requerirá un gran esfuerzo para él, y mucha paciencia para los padres. Para ello será mejor que no llenemos la cuchara y acercarle sólo la puntita a la boca, de manera que el niño vaya recogiendo la papilla con el labio superior y la lengua.

Los comienzos podrán parecernos desastrosos, pues se quedará gran parte fuera de la boca y se manchará bastante. Lo normal. Debe aprender poco a poco y sin prisas. Tampoco conviene regañarle por experimentar con el nuevo alimento. El bebé tiene que familiarizarse con este, con la cuchara y acomodarse a la nueva forma de comer. En poco tiempo le cogerá el gusto y acabará comiendo normalmente.

Para facilitar este proceso también conviene que las cucharillas empleadas sean de silicona, pues al principio las morderá y así evitamos que se haga daño o las rechace. Antes de empezar podemos probar a dejarle jugar con la cuchara un rato y se vaya familiarizando con ella. En este sentido, cuando pasen unos meses es posible que él quiera “probar” eso de comer solito. No se lo impidas, deja que coja la cuchara e intente comer el mismo. Así es como aprendemos todos, a pesar de lo que pueda manchar. Un truco es motivarle cuando lo hace bien y combinar una cucharada él y otro nosotros.


Frutas
Debemos empezar por introducir las frutas más suaves (pera, manzana y plátano), combinándolas entre sí. Si bien no todas de golpe, sino poco a poco dejando unos días de intervalo entre una y otra para comprobar que no presenta reacción alguna. También podemos añadir zumo de naranja natural.
El resto de frutas se irán introduciendo paulatinamente a medida que nos lo vaya aconsejando el pediatra y manteniendo más precauciones si cabe en lo que a reacciones alérgicas o intolerancias se refiere.

José Henríquez
Acerca de José Henríquez 196 Articles

Director de Vive Saludable y la revista Estar Vital. También es director de información del Grupo TPI, empresa editora de ViveSaludable.es.

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