La otitis en los niños

Los dolores de oído son una de las dolencias más comunes para acudir al médico con los niños

Una de las razones más frecuentes por las que los padres llevan a sus hijos al médico son los dolores de oído. Una dolencia normalmente causada por infección, tan común en los pequeños de la casa como temida por los padres. Y con razón, ya que el dolor de oído puede llegar a ser insoportable incluso para un adulto. ¿Pero qué son y porqué los niños lo padecen con más frecuencia?

El tipo más común de infección del oído se denomina otitis media y es causada por inflamación e infección del oído medio, el cual se encuentra localizado justo detrás del tímpano. Habitualmente ésta deriva de un cuadro infeccioso respiratorio previo, por acúmulo de secreciones mucosas. Los niños son más vulnerables a esta infección por las características particulares de sus trompas de Eustaquio, más cortas, horizontales y anchas. Además de los mocos en las fosas nasales, los ruidos en garganta que éstos provocan y la tos, la otitis puede presentar, asociado o no a fiebre, un dolor de oídos que habitualmente es mayor cuando el niño está tumbado.

 

Causas

Las infecciones vienen provocadas por la acumulación de líquido al quedar obstruida la trompa de Eustaquio, que va desde la mitad de cada oído hasta la parte posterior de la garganta. Este tipo de infecciones son muy comunes en los bebés y en los niños, porque sus trompas se obstruyen fácilmente. Pero no es exclusiva de los más pequeños, aun siendo menos común, también puede afectar a los mayores. ¿Y qué ocasiona la obstrucción? Pues la inflamación o bloqueo de la trompa, motivada por diversas posibles razones, siendo las más comunes los resfriados o alergias por los mocos generados; exceso de moco y saliva durante la dentición; infección o agrandamiento del tejido linfático en la parte superior de la garganta; o el humo de los cigarrillos.

En los pequeños también se puede producir por pasar mucho tiempo bebiendo de un vaso o botella para tomar sorbitos mientras está acostado boca arriba. El hecho de que entre agua en los oídos no provoca una infección aguda, a menos que el tímpano tenga un agujero.

Las infecciones agudas del oído suceden con más frecuencia durante el invierno. No se puede contraer una infección del oído por contagio, pero un resfriado que se propaga entre los niños puede causar que algunos de ellos contraigan este tipo de infecciones.

 

Síntomas

El primer síntoma de alerta es el dolor, común en todas las edades. No obstante, en los bebés podremos detectar la primera señal de alarma si aparece irritabilidad y llanto insoportable. Además, muchos bebés y niños con una infección aguda del oído tienen fiebre o problemas para dormir.

En el resto de edades otros síntomas de alarma son la sensación de llenura del oído, malestar general o la hipoacusia en el oído afectado.

En el caso de que aparezca secreciones es porque hay una ruptura del tímpano. Esto puede ocurrir sobre todo cuando la infección ha sido causada por un resfriado, acumulándose la mucosidad detrás del tímpano hasta su rotura y posterior liberación.

 

Tratamiento

Algunas infecciones del oído se alivian por sí solas sin necesidad de medicamentos. En infecciones de carácter leve, todo lo que se necesita es tratar el dolor y dejar que el cuerpo sane por sí mismo. En la mayoría de las ocasiones, este tipo de infección se resuelve espontáneamente en dos o tres días con un tratamiento de gotas óticas con antiinflamatorios, que ayudarán a bajar la inflamación del tímpano y los tejidos circundantes para que el moco pueda salir. Si lo considera el pediatra, en determinados casos puede recetarse tratamiento antibiótico.

Recomendaciones para el tratamiento en casos de infección leve:

  • Aplicar agua tibia con compresas en el oído afectado.
  • Aplicar gotas analgésicas óticas.
  • Alternar ibupofeno y paracetamol para el dolor o la fiebre.

Siempre es recomendable acudir al médico o farmacéutico para que le asesore. Si los síntomas aparecen en menores de seis meses deberá acudir al pediatra. También si los síntomas se agravan o persisten en el tiempo debe acudir al médico.

 


Factores de riesgo

  • Asistir a guarderías.
  • Cambios de altitud o de clima.
  • Clima frío.
  • Exposición al humo.
  • Antecedentes de infecciones del oído.
  • No ser amamantado.
  • Uso de biberones.
  • Infección reciente del oído.
  • Enfermedad reciente de cualquier tipo, porque reduce nuestras defensas.
Redacción
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