Nutrición contra el estrés

Ayuda a controlar tu estrés con la ingesta de nutrientes

El actual estilo de vida fomenta las situaciones de estrés, un proceso que se pone en marcha cuando percibes amenazas o te sientes desbordado. Esto te exige un sobreesfuerzo y puede poner en peligro tu salud. No obstante, el estrés no siempre es malo, tal y como recuerdan desde el Consejo General de Colegios de Oficiales de Psicólogos de España, “no siempre tiene consecuencias negativas, en ocasiones, su presencia representa una excelente oportunidad para poner en marcha nuevos recursos personales, fortaleciendo así la autoestima e incrementando las posibilidades de éxito en ocasiones futuras”. El problema parte cuando las situaciones de estrés se prolongan en el tiempo o representan desafíos demasiado grandes para lo que estás capacitado.

 

Tipos de estrés

En este sentido podemos identificar dos tipos de estrés: agudo y crónico. El primero es a corto plazo y te ayuda a controlar situaciones de peligro, por ejemplo. También suceden ante lo nuevo o emocionante. En cambio, el estrés crónico tiene mayor duración, y deriva de situaciones problemáticas complejas, como pueden ser problemas de pareja o en el trabajo. En estos casos, si no eres capaz de percibirlo podría causarte problemas de salud.

Con el estrés tu cuerpo libera hormonas que hacen que el cerebro esté más alerta, los músculos se tensionen y aumente el pulso. A corto plazo esta reacción protege tu cuerpo, pero en situaciones prolongadas, el cuerpo acaba estando alerta incluso cuando no hay situaciones que lo justifiquen, y esto puede producirte síntomas físicos o emocionales: presión arterial alta, insuficiencia cardiaca, depresión o ansiedad, problemas de piel, diabetes, obesidad, problemas menstruales, etc.

 

Combatir el estrés

Según el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC), “no se conocen todos los efectos del estrés en las necesidades nutricionales, pero se sabe que bajo estas circunstancias, el metabolismo del organismo puede estar sometido a gran presión. Este estado puede tener repercusiones en el sistema inmunitario; disminuyen nuestras defensas y somos más vulnerables a contraer infecciones o enfermedades”. Pero no sólo hay un efecto en tus necesidades nutricionales cuando se padece estrés, puedes actuar frente al mismo a través de la alimentación. Para empezar, paliando las necesidades generadas, como pueda ser el consumo de vitamina C o de proteínas, así como de todas aquellas vitaminas necesarias para reforzar el sistema inmunitario. Además, también puedes recurrir a determinados nutrientes que te ayudarán a reducir los efectos negativos y combatir el estrés más eficazmente. En este sentido, una alimentación sana y equilibrada, rica en frutas y verduras es lo más aconsejable. También debemos eliminar algunos comportamientos insalubres como el consumo de tabaco y de alcohol, y hacer ejercicio de forma moderada.

No obstante, en estados carenciales la correcta alimentación puede ser insuficiente, por lo que siempre podemos recurrir a soluciones nutricionales que nos aporten los nutrientes requeridos. Una vez más el farmacéutico será de gran ayuda para asesorarnos al respecto.

 


Nutrientes contra el estrés

  • Vitamina B1, B2, B6, B12, niacina, Vitamina C, biotina, magnesio, calcio, yodo y cobre. Contribuyen al normal funcionamiento del sistema nervioso y al metabolismo de la energía.
  • Contribuye a la división celular, al metabolismo de los macronutrientes y al mantenimiento de un nivel normal de glucosa en sangre.
  • Magnesio, Vitamina C, Vitaminas B2, B6, B12, ácido fólico, ácido pantoténico y niacina. Contribuyen a la reducción del cansancio y la fatiga.
  • Ácidos grasos Omega-3. Contribuyen al funcionamiento normal del corazón.
  • Vitamina B12, Vitamina B6. Contribuyen a la formación de células rojas de la sangre y el crecimiento y división celular.
  • Vitamina C, Vitamina E, Vitamina B2, Cobre, Selenio, Zinc, Manganeso. Contribuyen a la protección de las células frente al estrés oxidativo.
  • Vitamina A y biotina. Contribuyen al normal mantenimiento de la piel, el cabello y las mucosas.
  • Vitamina D y calcio. Contribuyen al mantenimiento normal de huesos y dientes.
Ana María Moreno
Acerca de Ana María Moreno 16 Articles
Profesora de yoga y periodista especializada en temas de belleza, bienestar y salud.

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