Diabetes y deporte

La práctica de ejercicio físico regular es uno de los pilares del tratamiento de la diabetes

Se ha demostrado que el ejercicio físico previene la aparición de diabetes tipo 2 entre la población en general y podría contribuir a mejorar el control en las personas con diabetes tipo 1 y 2. Actualmente tener diabetes no supone un impedimento para realizar ejercicio físico o deporte. De hecho, las personas con diabetes pueden competir en todo tipo de pruebas deportivas controlando sus niveles de glucosa en sangre y mejorando su sensibilidad a la insulina. Por esta razón, la Asociación de Diabéticos de Madrid y la Fundación para la Diabetes organizan anualmente la Carrera y Caminata Popular por la Diabetes y ExpoDiabetes, un evento solidario que reúne a todo tipo de públicos y que se ha convertido en el mayor acontecimiento deportivo relacionado con esta enfermedad que se celebra a nivel nacional. La 5ª Carrera y Caminata Popular por la Diabetes y ExpoDiabetes, que se celebrará el próximo 20 de noviembre en el Paseo Camoens del Parque del Oeste de Madrid, supone además el broche final a las actividades conmemorativas en torno al Día Mundial de la Diabetes. Entre los efectos beneficiosos que la práctica del ejercicio físico tiene en las personas con diabetes se encuentran:

– Mejora la sensibilidad de la insulina en los tejidos.

– Aumenta la utilización de glucosa por los músculos.

– Aumenta el gasto energético y contribuye a controlar el peso corporal y prevenir la obesidad.

– Reduce la incidencia de enfermedades cardiovasculares.

 

Serafín Murillo, asesor en nutrición y deporte de la Fundación para la Diabetes y de la Asociación de Diabéticos de Madrid, ha explicado que “las personas con diabetes que inician un programa de entrenamiento físico mejoran sus niveles de glucosa en sangre, y por tanto su diabetes, en algunos casos de forma similar al efecto producido por algunos fármacos”. Por ello, este experto ha elaborado una serie de recomendaciones para que las personas con diabetes mejoren su estado físico de forma gradual:

  1. Realizar una actividad física que se adapte a las características de cada persona, sus gustos y preferencias.
  2. Si es posible realizar actividad física de forma diaria. Si no fuera posible, se aconseja practicar ejercicio en 4 o 5 sesiones semanales. El objetivo es superar los 150 minutos semanales de ejercicio.
  3. Comenzar la práctica de ejercicio físico con actividades básicas como caminar, nadar o montar en bicicleta (estática). Los entrenamientos se deben iniciar de una forma progresiva y se debe llevar a cabo una adaptación aumentando poco a poco la duración de cada sesión.
  4. Controlar la intensidad de los ejercicios mediante la medida de la frecuencia cardiaca a través de un pulsómetro o contando directamente los latidos por minuto con el objetivo de evitar lesiones o el riesgo de problemas cardiovasculares.
  5. Entrenar también la fuerza muscular. Se recomienda combinar el ejercicio de tipo aeróbico (caminar, montar en bicicleta o nadar) con otros ejercicios de fuerza muscular. En concreto se aconseja un programa de 2 o 3 sesiones semanales de ejercicio de fuerza, con una duración de entre 30 y 40 minutos por sesión, siempre realizado a una intensidad moderada.
  6. Atención a la aparición de hipoglucemia durante o después del ejercicio en aquellas personas tratadas con insulina o fármacos que pueden producir hipoglucemias. Para evitarla es necesario reducir dosis de insulina o aumentar la ingesta de alimentos ricos en hidratos de carbono. Consulte a su equipo sanitario sobre cómo adaptar sus tratamientos a la práctica de ejercicio físico.

 

 


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