Pañales y culito sano

bebeEvitar la irritación y mantener la piel sana del culito requiere de unas sencillas pautas, como cambiar el pañal con frecuencia, secar bien la zona e hidratarla.

La piel de los bebés es mucho más fina que la de los adultos y, por tato, más delicada, por lo que debemos extremar el cuidado y la higiene de la misma. En este sentido debemos prestar especial atención a zonas como los genitales o el culito, dado que el uso del pañal, si bien ayuda a mantenerle limpio, también fomenta la irritación de su piel. Debemos tener presente, que, independientemente de la eficacia y composición del pañal que utilicemos, no deja de ser una prenda que retiene el líquido de la orina y las heces del niño, cuyo contacto con la piel de las nalgas por sí mismo es lo suficientemente “corrosiva” como para hacerle sentir algo más que incómodo. Si a esto le añadimos el “microclima” que se genera en la zona, la irritación no tardará en aparecer. Por ello es fundamental cambiarle el pañal en cuanto detectemos que está sucio, pero ahí no acaban los cuidados para que nuestro peque tengo un culito sano.

Además de en el baño, el aseo habitual del culito del pequeñín se realiza durante el cambio del pañal. Es importante que se haga a menudo y limpiar muy bien toda la zona con una toalla con agua. Si se está fuera de casa, las toallitas higiénicas infantiles son una opción muy práctica.

Hay que colocar al bebé sobre una superficie cómoda y estable. Levantarle las piernecitas con una mano y con la otra retirar el pañal hacia abajo, quitando las deposiciones si las hubiera. En el caso de las niñas siempre debe asearse la zona de los genitales de delante hacia atrás para evitar que entren gérmenes del ano en la vagina. Luego habrá que secar a conciencia todos los pliegues de la piel, evitando así que se acumule humedad en esas zonas. Los niños, por su forma de orinar, pueden mancharse la tripa, las nalgas o los muslos. Hay que limpiar bien todas esas zonas, incluida la zona de los testículos que debe quedar limpia y seca.

Tenemos que tener presente que el pañal no debe cambiarse sólo cuando este sucio. Tanto si lo orina como si se hace caquita, hay que cambiarlo de inmediato. Pero antes, debemos limpiarle como comentamos anteriormente y ayudar a proteger su piel, dejándole el culete al aire el mayor tiempo posible. En este sentido, también debemos evitar reutilizar pañales, aunque no los haya ensuciado, cambiándole varias veces al día si fuese necesario. Aunque parezca un gasto innecesario, los niños también sudan, y el pañal recoge la humedad generada. La mejor manera de mantener la salubridad de la zona es favorecer la transpiración de la piel, para lo que podemos aprovechar cuando le cambiamos el pañal para que esté un rato sin el mismo y con el culito limpio. Este es una buena oportunidad para jugar con él, hacer ejercicios con las piernas y convertir lo que a priori es un instante desagradable, puesto que la tarea de cambiar el pañal suele ser motivo de discusión entre los padres, en una tarea gratificante e íntima con tu hijo.

 

Uso de cremas

El uso de cremas no es necesario, salvo que tenga la piel enrojecida o aparezca la temida dermatitis del papal. El continuo contacto con las heces y la orina (que al descomponerse liberan amoniaco), puede provocar esos síntomas en la piel. En ese caso, aliviará mucho al bebé extender una fina capa de crema por toda la zona, una específica o una crema al agua, porque de lo contrario, en vez de aliviarle, le escocerá. Además, este tipo de cremas están pensadas para crear una capa que aísle la zona de la humedad, calmando la irritación y regenerando la piel.

 

¿Y los polvos de talco?

Los polvos de talco están desaconsejados porque si bien ayudan a eliminar la humedad de la zona, pueden tener un efecto contrario al mezclarse con las heces o la orina. En estos casos se formaría una costra que dificultaría la transpiración de la piel, fomentando la aparición de irritaciones o empeorando aún más síntomas existentes.

 


Consejos para evitar la dermatitis

– Lavarse las manos antes de cambiarle el pañal.

– Limpiarle el culito con agua en vez de con una toallita. Estas suelen llevar jabón y, por tanto, irritar más la piel.

– Secar bien todos los pliegues de los muslos, la tripa y los genitales con una toallita suave.

– Cambiarle con frecuencia. Es bueno mirar su pañal después de cada toma, cuando se despierte o si empieza a llorar sin motivo aparente.

– Dejarle de vez en cuando con el culito al aire, tanto para prevenir irritaciones, como para curar las que puedan haber aparecido.

– Si no mejora con una higiene básica y la crema protectora, o bien aparece una dermatitis severa o rojeces en otras zonas del cuerpo, debemos acudir al pediatra.

Redacción
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