Insolaciones y golpes de calor: conocer es evitar

tomar-el-solLlega el verano, la estación más esperada del año. ¡Estupendo! Pero no todo es bienvenido… con el sol extremo llegan también las altas temperaturas, que pueden llegar a ser muy perjudiciales para la salud. Insolaciones y golpes de calor hacen su “agosto” en las consultas médicas. Conocer los riesgos podría evitar que las felices vacaciones no se conviertan en tormento.

En España, durante la época estival, suelen registrarse períodos de varios días de duración, en los cuales las temperaturas pueden superar los 40ºC. El calor excesivo puede alterar las funciones vitales de las personas si su organismo no es capaz de compensar las variaciones de la temperatura corporal. Los mecanismos que tiene el cuerpo humano para regular su temperatura pueden fracasar y la temperatura muy elevada aumentaría la pérdida de agua y electrolitos necesarios para el normal funcionamiento de los distintos órganos, pudiendo provocar golpes de calor e insolaciones, dos problemas serios, que tienen su origen en una dificultad de adaptación del organismo a una circunstancia ambiental, como es el calor extremo. Según el doctor Antonio Rodríguez Carrión, autor del libro Doctor, ¿qué puedo hacer?, “el golpe de calores un trastorno que aparece con temperaturas ambientales muy altas, especialmente si la humedad es elevada, y se caracteriza porque el organismo no puede controlar su temperatura y esta aumenta rápidamente por encima de los 39´5ºC en 10 o 15 minutos. Cuando el golpe de calor es producido por la exposición directa de la cabeza a los rayos solares se habla de insolación”

¿Qué personas podrían ser más propensas?
Como ocurre con cualquier enfermedad, no todas las personas son igual de propensas a padecer un golpe de calor o insolación. Existen grupos de riesgo que, según el doctor, deberían tomar mayores precauciones para evitar este tipo de trastornos que pueden llegar a ser fatales: “personas mayores de 65 años, especialmente si viven solas, con escaso apoyo socio-familiar o están enfermas, así como con situación económica desfavorecida; lactantes y niños menores de cinco años; las que realizan un sobreesfuerzo físico; quienes presentan quemaduras solares; enfermos crónicos de tensión alta, enfermedades respiratorias y cardíacas, diabetes, trastornos mentales, obesidad; y embarazadas”.

¿Cuáles son los síntomas?
Los síntomas de alerta que nos hacen sospechar si estamos ante un caso de insolación o golpe de calor son muy parecidos. “Los iniciales son dolor de cabeza y mareos. Rápidamente siguen náuseas y calambres musculares, seguidos de delirios, convulsiones, pérdida de conciencia y coma, lo que puede derivar en lesiones permanentes o, incluso, la muerte”, advierte el doctor. Además, la hipertermia, manifestación muy llamativa, “es superior a los 39,5 ºC” a lo largo de todo el proceso, dando lugar a sequedad de piel y taquicardia.

Más vale prevenir
Los problemas de salud asociados a las altas temperaturas pueden evitarse adoptando unas simples medidas:
•Bebe frecuentemente agua o líquidos sin esperar a tener sed. Evite las bebidas con cafeína y alcohol, que son diuréticos y provocan que el cuerpo pierda agua.
•Lleva ropa de color claro, esta refleja el sol, y cúbrete la cabeza con un sombrero. La ropa debe estar suelta en tu cuerpo y debe ser transpirable.
•Reduce las actividades físicas intensas al aire libre durante las horas más calurosas y en su caso extremar las precauciones.
•Toma descansos frecuentes en la sombra para permitir que su cuerpo se enfríe de forma natural.

Y si se produce, ¿qué se debe hacer?
El doctor Rodríguez Carrión explica que “las personas con exposición prolongada al calor y que presentan síntomas sospechosos de golpe de calor deben ser enfriadas rápidamente y atendidas por personal sanitario”. En ese objetivo prioritario de disminuir la temperatura corporal del afectado hay que “colocar a la víctima acostada en lugar fresco, aplicándole aire (abanico, ventilador) y agua fresca (no helada) mediante ducha o mojando sus ropas (la ropa mojada hace que el cuerpo desprenda calor 240 veces más rápidamente). Si la víctima está consciente y su estado general lo permite, se llevará a un Servicio de Urgencias para valoración, sin dejar de refrigerarla”.
Si la víctima está inconsciente o su estado general no aconseja el traslado en vehículo propio, “se avisará al servicio de Emergencias (teléfono 112). Mientras llega el personal sanitario, se continuará con la refrigeración y se la colocará acostada de lado para evitar que se atragante con un posible vómito”, concluye el doctor.

Marisa Sardina
Acerca de Marisa Sardina 104 Articles

Redactora y Responsable de cierre de edición de Vive Saludable.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta