Largo, largo, largo, largo… eterno

Llega el frío. Y con él las ganas de dejar crecer nuestro pelo y conseguir una melena impecable. Largos, lisos, rizados y flequillos son algunas de las tendencias que vienen de la mano de los mejores estilistas. Para lucirlas, no podemos pasar por alto distintos cuidados básicos para lograr resultados espectaculares.


Se acercan los días más fríos y ha llegado la hora de plantearnos dejar crecer aquellos centímetros de cabello que cortamos el verano pasado. Pues bien, lo cierto es que para mantener el pelo largo en condiciones óptimas, es muy importante que previamente sepamos cómo cuidarlo, evitando que sufra frente a los bruscos cambios de temperatura y otros factores que pueden dañarlo de forma severa.


AGRESIONES EXTERNAS
En estos meses del año, los cabellos largos requieren de una mayor atención por nuestra parte frente a los cabellos cortos. Por regla general, quienes lo tienen sufren las consecuencias de distintas agresiones externas que originan la pérdida de los elementos básicos que constituyen su fibra capilar como los lípidos, los prótidos y los glúcidos, entre otros.

Lamentablemente, el resultado de esta carencia, junto con otros factores como los de carácter hormonal o los provocados por el estrés de la vida diaria se traducen en un pelo apagado y sin vida, es decir, un pelo pobre.


PRIMEROS AUXILIOS
Rotura de la fibra capilar, puntas resquebrajadas, mechones rebeldes, encrespamiento, caspa… son sólo algunos de los problemas que afectan a la mayoría de las mujeres que lucen pelo largo. Un cepillado y un lavado inadecuados, unidos a la falta de tiempo para ir a la peluquería y sanear nuestras puntas, pasan factura a largo plazo.

En otras ocasiones, el error está en no usar los productos adecuados para nuestro tipo de cabello ya que los que consideramos buenos podrían perjudicarlo más de lo que creemos. De todas formas, no hay por qué alarmarse porque para cada problema existe una solución.
Tan sólo basta con dedicar parte de nuestro tiempo y paciencia en utilizar algunos productos específicos que nos permitan poder lucir una melena larga tan bonita que deje a todos con la boca abierta.



FÓRMULAS PROTECTORAS
Aunque pensemos que el pelo debe recibir más atención en los meses de calor, el cabello largo necesita tratamientos protectores a lo largo de todo el año. Si bien es cierto que cada tipo de pelo tiene unas características particulares, no debemos ponerlo en riesgo frente a los bruscos cambios de temperatura externos.

Independientemente de que nuestro tipo de cabello sea graso o seco, es fundamental ponernos manos a la obra para hidratarlo y nutrirlo con distintos productos que lo revitalicen en profundidad y restablezcan su equilibrio natural. Por desgracia, el pelo largo es más quebradizo y frágil que el corto y las puntas de éste están expuestas a distintas agresiones por lo que frecuentemente se abren.
Es por ello por lo que necesita cuidados de forma continuada para prevenir la descamación de la cutícula de las puntas aportando una dosis extra de hidratación que le doten de una mayor fuerza y resistencia.



CUIDADOS BÁSICOS
Existen distintos rituales básicos para mimar nuestra melena larga. Para comenzar, se puede lavar a diario con un champú suave con ingredientes naturales que podemos aplicar desde la raíz hasta las puntas aclarándolo con agua fría. Asimismo, se aconseja evitar los enredos con el uso de un acondicionador que nunca se administre directamente sobre el cuero cabelludo sino siempre desde las orejas hacia abajo para huir de los tirones en los cabellos más frágiles y quebradizos.

Por otro lado, se debe utilizar el secador de forma moderada, sobre todo si el pelo ha sufrido frecuentes coloraciones, y extremar las precauciones con los recogidos más tensos y con las gomas del pelo que suelen quebrar la fibra capilar. Para mantener las puntas perfectas, es recomendable cortarlas cada dos meses y utilizar cepillos de materiales naturales y un secador, o una plancha alisadora, con temperatura gradual.



RAÍCES Y PUNTAS
Asimismo, tanto las puntas como las raíces son las zonas de nuestro cabello que más sufren frente a las inclemencias del tiempo y por ello son las más susceptibles a las bajas temperaturas. De hecho, los especialistas recomiendan la utilización de tratamientos con protección solar y prendas como pañuelos, sombreros y gorros, que protejan nuestro pelo de aquellos agentes externos que provocan su deshidratación.



HIDRATAR EL PELO
La protección tanto de raíces como de puntas reside en nutrir la fibra capilar con vitaminas específicas, aceites esenciales y otros elementos naturales indicados para el cuidado del cabello. Tampoco se puede pasar por alto el gesto de hidratar nuestro pelo con el uso de champús, mascarillas y sérum naturales que respeten su pH y un buen acondicionador para facilitar la rutina del desenredado y peinado.

Ciertos tratamientos como las mascarillas y otras fórmulas complementarias anticaspa y anticaída para los cabellos más débiles pueden aplicarse a diario o un par de veces por semana. Pero si se trata de prescribir un producto para los problemas crónicos y severos del cabello, lo más aconsejable es ponerse en manos de un experto que será quien se encargue de recomendarnos los tratamientos más adecuados para cada caso.



SIN ENCRESPAMIENTO
El cabello se encrespa por una mayor humedad, por el uso abusivo del secador, tenacillas y cepillos con cerdas artificiales o sencillamente por las altas temperaturas. Cuando esto sucede, se vuelve incontrolable, difícil de manejar, seco y sin cuerpo. De hecho, el encrespamiento es una de las mayores preocupaciones a las que se enfrentan a diario millones de mujeres.

Fórmulas como las cremas de peinado, los sérum y las mascarillas aportan una mayor hidratación, lo controlan totalmente y ofrecen resultados realmente espectaculares. Así, por ejemplo, el cabello rizado tiende a ser más seco que el pelo liso y tiene una apariencia más opaca porque la luz no se refleja a través de él.
Por ello, en este tipo de cabello la hidratación se vuelve fundamental. No obstante, tanto para el rizado como para el liso es conveniente el uso de un champú neutro, un acondicionador específico y una mascarilla al menos una o dos veces por semana.



MIMOS EXTRA
No se puede olvidar que, además de mimar nuestro pelo, la belleza del mismo reside en un cuidado interno básico. Hábitos como llevar una vida sana y hacer ejercicio con regularidad son claves para su buen estado de salud. Si además nuestra dieta diaria se complementa con un aporte de vitaminas que fortalezcan la fibra capilar, nos dará como resultado una melena más sana y fuerte

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