4 dietas a examen

No es fácil elegir cuál es la dieta que mejor se adapta a cada persona. Por ello analizamos algunas de las dietas más famosas, sus virtudes y sus inconvenientes.


1- Dieta de la zona


La inventó el Dr. Barry Sears en EE UU y se conoce como la dieta de los famosos. Se dice que permite adelgazar sin pasar hambre.


Se basa en que la comida puede controlar las hormonas y éstas son 1.000 veces más potentes que cualquier fármaco.

La dieta de la zona propone la ingesta en cada comida de hidratos de carbono, proteínas y grasas en una proporción de 40:30:30. La pirámide de alimentación en la que se basa es distinta a la que propone la dieta mediterránea.


La dieta de la zona atribuye a los hidratos de carbono y no a las grasas la razón de engordar. Es una dieta con una proporción proteína/hidrato de carbono relativamente constante y en la cual la mayor parte de los hidratos de carbono son de baja densidad y de bajo valor glucémico. Restringe las calorías pero no los nutrientes esenciales.

Se reparten las necesidades de proteínas a lo largo del día en 3 comidas y 2 tentempiés, procurando no tomar más de 500 calorías por comida ni más de 100 calorías por tentempié. Además, hay que cuidar que las grasas que se consuman pertenezcan al grupo de las monoinsaturadas. Y elegir las proteínas bajas en grasa, restringiendo las fuentes de proteínas ricas en ácido araquidónico como las yemas de huevo, las carnes rojas y grasas y las vísceras.
La dieta de la zona se estructura aportando el mismo número de bloques de proteínas, hidratos y grasas, aunque el peso de cada bloque no es igual.



2- Dieta macrobiótica


Viene a ser una forma extrema del vegetarianismo combinada con ideas pertenecientes a la filosofía Zen budista.


Hay que atravesar diez niveles de restricción dietética hasta que llegan a alimentarse sólo de cereales. Esta dieta clasifica a los alimentos en dos categorías, los conocidos como ying, o alimentos pasivos (almejas, patatas, ciruelas, vitaminas hidrosolubles), y los denominados yang o alimentos activos (huevo, cerdo, vitamina B6, vitaminas liposolubles).


La dieta macrobiótica parte de la base de que debe existir un equilibrio entre los alimentos ying y yang para lograr la salud, prometiendo equilibrar los puntos energéticos en el organismo, logrando una mayor armonía entre los niveles psíquicos, físicos y espirituales. El sistema macrobiótico consiste en una serie de dietas que se numeran de -3 a +7. Las 5 primeras (-3 a +2) incluyen cantidades decrecientes de alimentos de origen animal, son prácticamente dietas vegetarianas.

Las restantes son exclusivamente vegetarianas y contienen cantidades crecientes de granos de trigo hasta llegar a la dieta 7, que se compone exclusivamente de granos de cereales triturados. Este sistema aconseja una limitación de agua en la bebida. Una dieta macrobiótica típica estaría compuesta por 50-60% de granos de cereales, 20-25% de vegetales, 5-10% de legumbres y 5% de sopas, además de una proporción variable de algas marinas. Por todo ello, el consumo de una dieta macrobiótica puede conducir a una deficiencia proteica (aporte de proteínas de bajo valor biológico) y a una importante carencia en vitaminas B12, C, A y D.



3- Dieta disociada


Afirma que no deben mezclarse grasas con proteínas, hidratos de carbono con proteínas o almidones y ácidos.


Promete alcanzar el peso ideal mediante la manipulación del proceso metabólico. El equilibrio o desequilibrio de esta dieta depende del aporte de cada grupo de alimentos aunque hay, a días alternos, un aporte proteico insuficiente.

Además, el páncreas no sigue ese patrón de secreción preconizado por los seguidores de la dieta disociada.


El fundamento de la dieta disociada se basa en la asunción comprobada de que la insulina es potenciada por diversos estímulos diferentes (glucosa, aminoácidos…) que, aisladamente, son un moderado estímulo de la secreción de insulina por la célula beta del páncreas pero que, en conjunto, son sinérgicos y producen un intenso estímulo de la insulina, que es la hormona anabólica que almacena grasa en los adipositos.

Se trata de que las proteínas y las grasas no se pueden ingerir con los alimentos del grupo glúcidos o almidones. Estos dos grupos sólo pueden ingerirse con los alimentos del grupo de los vegetales. La fruta no podría mezclarse con ningún otro grupo de alimentos y, si es posible, tomar un solo tipo de fruta a la vez. En esta dieta no es necesario pesar las cantidades de alimentos, aunque se aconseja usar platos pequeños o porciones no muy abundantes si se busca una mayor efectividad.

Así, se van alternando días de proteínas y grasas con vegetales y fruta fuera de las comidas con días de glúcidos con vegetales y fruta fuera de las comidas. Se puede intercalar algún día de fruta sola. Es una dieta que se ajusta a aquellas personas que quieren comer de todo y están dispuestos a cambiar de hábitos respecto a qué tipo de alimentos ingerir en cada comida.



4- Dieta de los puntos


Permite diseñar el menú y no sentirse culpable por tomar dulces pues se compensa con verduras o frutas que no puntúan.


Está basada en el aporte calórico de los alimentos, sólo que en lugar de ir sumando las calorías que aporta la ingesta de los distintos nutrientes, a cada alimento y bebida se le atribuye un determinado número de puntos o fracción. Las premisas de la dieta de los puntos son que si se pesa menos de 70 kg el máximo que se aportan son 18 puntos/día.


La dieta de los puntos es una de las que están en auge en la actualidad. Es una dieta apropiada para personas que padecen ansiedad o son incapaces de ser constantes con un régimen, pues este no exige seguir un menú previamente diseñado a rajatabla y permite ir saciando el hambre a lo largo del día según vaya apareciendo. Los alimentos poseen una puntuación y se puede ingerir al día una serie de puntos, dejando un máximo de 4 puntos que pueden ser gastados otro día siempre que sea dentro de la misma semana.

En cuanto a alcohol y dulce, se pueden consumir 14 puntos como máximo a la semana aunque se recomienda no hacerlo para conseguir una mayor efectividad. Si se realiza esta dieta de forma equilibrada es similar a una dieta hipocalórica estándar salvo que algunos alimentos, como verduras y hortalizas, tienen un valor de 0 puntos. No hay que pesar los alimentos sino ingerir raciones normales.

El mayor inconveniente es que, debido a que es el propio paciente el que elige los alimentos que toma y estructura la dieta, se pueden equiparar a 100 gramos de espaguetis hervidos con 120 gramos de merluza, el paciente realiza una dieta basada en los puntos pero no en la pirámide nutricional aconsejada. Con esta dieta se debe de tener paciencia porque la pérdida de peso, aunque es efectiva, es lenta.

Redacción
Acerca de Redacción 6501 Articles

Equipo de redacción de Vive Saludable.