Oxígeno puro

Es posible ayudar a que la piel respire en profundidad


Entre los novedosos tratamientos para cuidar la piel de la cara y del cuerpo, existe uno original, tanto por su metodología, como por los resultados positivos que se obtienen. Utilizado por top models y actrices, esta original fórmula con el oxígeno puro como elemento primordial, revitaliza la piel y el cuerpo de manera inigualable.


Detrás de la hermosa cara de una famosa actriz o de una modelo suele existir un secreto de belleza que la permite lucir el rostro luminoso y perfecto.
La revista WAPA ha descubierto que, entre algunos de estos trucos inconfesables, se encuentra el tratamiento de oxígeno puro, capaz de dar a la piel una vida y belleza sana donde las halla. El método, que también existe para el cuerpo entero, entre otros beneficios, aporta un extra de oxígeno en la piel, de tal manera que las células que conforman la epidermis y la dermis “respiran” en profundidad.

De este modo, la piel recupera la energía y la luz que la falta de oxígeno en las ciudades, las agresiones externas como la contaminación, o los factores ambientales producen en el rostro apagándolo, y dejándolo en muchas ocasiones sin expresión, ni vida. Así, este singular tratamiento importado directamente de los Estados Unidos y con el que se obtienen resultados visibles desde la primera sesión, se vale de un elemento tan natural y necesario para la vida humana como es el oxígeno, logrando potenciar la belleza natural y propia que se esconde en todos los tipos de piel por imposible que pueda parecer.


EL OXÍGENO ES FUENTE DE VIDA
Sin el oxígeno, que supone un 52 por ciento de la corteza terrestre y un 90 por ciento de la concentración del agua, la vida en la tierra no existiría, ya que todos los seres vivos lo necesitan para respirar. Otro dato importante para comprender este tratamiento, es que la concentración de oxígeno en la atmósfera es de un 21% en plena naturaleza, mientras que en las grandes ciudades apenas alcanza el 17%.

Esto refleja una falta de oxígeno puro que, a la larga, repercute negativamente en las salud física y mental de las personas que viven en los núcleos urbanos, ya que que el oxígeno, además, es un elemento que constituye el 65 por ciento del cuerpo humano. Por eso, su aplicación directa sobre la piel básicamente aporta energía, ayuda a eliminar los radicales libres, y consigue rejuvencer la piel y reafirmarla, ya que se estimula la formación de colágeno.



TRATAMIENTO FACIAL
A la hora de tratar el rostro o el cuerpo se utilizarán distintos métodos, usando siempre como elemento clave y esencial del procedimiento el oxígeno puro. Por una parte, lo que es conocido como ducha facial de oxígeno, dura aproximadamente una hora y cuarto y cuesta unos 95 euros cada sesión. El tratamiento consta de una serie de pasos previos que preparan la dermis y epidermis de la cara para la posterior aplicación del oxígeno puro.

El primero es una exfoliación, con la que se consigue relajar el manto ácido de la piel, que es la barrera protectora de la dermis, permitiendo así que todos los nutrientes y el tratamiento siguiente llegue hasta las capas más profundas. Pasados unos minutos se retira el exfoliante con agua destilada, se aplica una toalla fría durante cuatro minutos, y se aplica un producto para limpiar la piel.

A continuación, se pone una concentración de minerales en los lóbulos de las orejas y en el contorno de los labios.
Con ésto se logra estimular la circulación sanguínea de la cara, además de que los glóbulos rojos de la sangre concurran a la superficie de la piel para que lleven el oxígeno que más tarde recibirá.

Después, se coloca una gota de vitamina A, B, y C en los pómulos y sobre la frente, potentes antioxidantes en pequeñas dosis. Es entonces cuando se trabaja el rostro con una mascarilla especial que posee una enzima hidroestática capaz de captar la humedad del ambiente y dársela a las células de la piel, lo que le aporta una gran luminosidad e hidratación a toda la cara.



CUANDO LA PIEL YA ESTÁ PREPARADA
Una vez que la piel está hidratada y preparada, comienza la nebulización en el rostro y cuello del oxígeno puro y de una sustancia que contiene más de 87 vitaminas diferentes, aminoácidos, enzimas y minerales que en su composición se encuentra un extracto derivado del Gran Lago Salado del estado norteamericano de Utha, que contiene, según los expertos casi todos los minerales del mundo.

El contacto directo con las distintas capas de la piel hace que incremente la fuerza tensora del colágeno y la elastina, obteniendo como resultado una mayor hidratación de la piel, incrementando visiblemente su elasticidad.
Durante el tratamiento, la piel se limpia en profundidad pues se expulsan las toxinas y son sustituídas por 1.500.000 moléculas de oxígeno por minuto que penetran a través de la piel.


OXIGENAR EL CUERPO
En general, los tratamientos corporales de oxígeno puro ayudan a que la corriente sanguínea y cada una de las células del cuerpo se saturen de oxígeno en un proceso más rápido que el que se pueda producir en el día a día viviendo en la ciudad.

Esto hace que se acelere la fase de saneamiento y de revitalización del cuerpo, logrando un claro bienestar físico y mental desde la primera sesión. Además, la saturación de oxígeno puro a una presión atmosférica elevada, que es lo que se aplica en los tratamientos de cabina, regenera en profundidad todas las células del cuerpo y estimula el sistema inmunológico, reactivando varios procesos biológicos. Así, el metabolismo se regula correctamente, se incrementa la energía corporal y la concentración mental, entre otros beneficios.


CÓMO HACER RESPIRAR AL CUERPO
Las sesiones del tratamiento corporal de oxígeno puro pueden variar según las necesidades de cada persona, y la clínica a la que se acuda, pero a grandes rasgos el proceso se desarrolla en cuatro fases que en total suelen durar una hora aproximadamente. El primer paso es activar la circulación y eliminar las toxinas y líquidos del cuerpo mediante un baño de vapor de iones negativos de unos veinte minutos dentro de una cápsula.

Para ello, el cuerpo se envuelve en una tibia bruma de vapor ionizado a una temperatura de entre 38o y 42o grados, que provoca los efectos de una sauna sin fatigar al corazón y sin poner en riesgo la presión sanguínea. A continuación, la cápsula se llena de oxígeno y de ozono que, al mezclarse con los iones negativos, estimula las funciones naturales del metabolismo y activa el sistema inmunológico.

Es en esta fase cuando, según los expertos, se mejora la oxigenación de las células de todos los tejidos y se inicia el proceso de eliminación de exceso de grasa y de celulitis. Pasados unos cuatro minutos, se pulveriza el cuerpo con aceites esenciales de lavanda, enebro o geranio, con propiedades relajantes, adelgazantes, anticelulíticas, desinfectantes y activadoras de la circulación.

En caso de querer eliminar la fatiga física y mental revitalizando el cuerpo, se aplicarán algas y agua de mar. La sesión termina con una ducha en forma de arco con el agua a una temperatura de entre 31o y 35o grados.

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